Vinos extranjeros que pisan fuerte en Argentina

Sabores nuevos, desde Nueva Zelanda, Sudáfrica y hasta Hungría se suman a la mesa de los argentinos.

A lo largo de la historia, nunca faltó una botella de vino en la mesa argentina. Se volvió una tradición que productores, ingenieros y enólogos supieron aprovechar para destacarse a lo largo de todo el mundo. Y las estadísticas no mienten: según la Organización Internacional de la Uva y la Viña (OIV), el país es el quinto productor de vino en el globo y el más destacado en Sudamérica.

Tanto es así, que una gran comunidad de argentinos se volvió fanática de los vinos y empezó a pedir más: por eso, la nueva apuesta está en traer sabores nuevos, con procesos y diseños innovadores, provenientes de países tan lejanos como Hungría o Sudáfrica. “Hay una tendencia hacia lo distinto, lo que se bebe afuera también llegará acá, así como el estilo que se utiliza en otros países productores”, explica Andrea Muñoz, gerente de marketing y comunicación de Winery, empresa que ya tiene 20 años de experiencia en el mercado.

Se reinventan los vinos con historia

Según explican desde Winery, los países productores de vino se dividen en dos: los del nuevo mundo -Estados Unidos, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica-, y los del viejo mundo -Francia, España, Italia, Alemania, Portugal y Hungría-.

“Las zonas de producción siguen siendo las mismas, pero más que los lugares de donde provienen, lo interesante son los nuevos tipos de elaboración que se están aplicando en las bodegas, en cuanto al diseño de la guarda, la fabricación y las variedades que están surgiendo”, explica Muñoz. Ella se refiere a técnicas de producción como el huevo o las piletas de cemento, el roll fermentor, o las tinajas, entre otras, que combinan la tradición con los avances tecnológicos para fabricar vinos de alta gama en todo el mundo.

“Particularmente, los consumidores de vinos extranjeros, por lo general, son personas que los conocieron en viajes, aunque también están los asiduos compradores de vino que son curiosos y siempre quieren probar cosas nuevas”, explica Muñoz.

La innovación llegó para quedarse, y los sabores exóticos comienzan a ser codiciados por la comunidad vinícola de Argentina. Tanto es así, que surgieron ferias específicas para degustar y disfrutar de nuevas marcas: Alta Gama o Expo Di Vino, fueron sólo algunas de las más destacadas de este año. “El vino siempre fue la bebida argentina por excelencia, y se empezó a innovar para atraer a un público más joven e intrépido. El viejo vino tradicional ya quedó atrás”, concluye Muñoz.