Nuevas experiencias: clases de cocina para aprender entre amigos

Se trata de encuentros descontracturados, donde los participantes dejan de observar el paso a paso de los chefs y ponen las manos en la masa. Las clases terminan con una cena a pura risa y festejo.

La cocina está en completo auge y cada vez son más las opciones para aprender recetas y vivir nuevas experiencias a través de la gastronomía. Los primeros en romper con las clases de cocina tradicional, fueron los talleres abiertos y grupales, donde los participantes no tenían que tener conocimientos previos, y todos podían participar y dejar su sello personal junto a los chefs. Ahora, a esa tendencia, se sumaron las clases privadas para grupos de amigos, donde además de aprender a preparar nuevos platos en un ambiente relajado y distendido, finalizan el encuentro con una gran cena junto a los chefs.

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Gentileza: Salú

“Estas clases son especiales porque siempre surgen buenas conversaciones en torno a una olla y el hecho de que todos estén durante el proceso de preparación, hace que el momento de sentarse todos juntos a la mesa, se disfrute mucho más”, explica Astrid Hoffmann, la creadora de Salú, el club de mesa y cocina, donde se dictan clases abiertas y privadas.

Entre amigos es mejor

Las clases siempre tienen la misma estructura: entre anécdotas y charlas relajadas, todos se ponen alrededor de la mesa, escuchan, participan en los momentos que se sienten más cómodos y además, aportan su sello personal. “Es un momento muy distendido, las recetas no son complicadas, y cuando vienen entre amigos, ellos eligen los platos que quieren aprender a preparar. En la misma clase, se come lo que cocinaron y se llevan lo que sobra”, cuenta Vinciane Smeets, una cocinera belga, que da clases grupales hace cuatro años en su espacio de cocina/atelier, de Recoleta.

La iniciativa viene de países como España, con The Kitchen Club, que respeta el esquema que proponen Salú y Vinciane Smeets, o de Chile, con el Club de la Cocina, que directamente lleva sus chefs a las casas particulares. En este sentido, Buenos Aires no podía ser la excepción: el auge de las ferias de cocina, pequeños mercados callejeros, y el gran protagonismo de los food truck con opciones gourmet, abrieron la puerta a nuevas experiencias culinarias. Según Hoffmann: “Acá faltaba un espacio, sin la formalidad de las escuelas de cocina y con una variedad de propuestas y chefs distintos, la gente quiere salir del formato tradicional de restaurante y probar algo más participativo”.

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Gentileza: Salú

Tanto Hoffmann como Smeets coinciden en que cada vez tienen más pedidos de clases grupales, tanto abiertas como entre amigos. “En mi caso, la propuesta grupal surgió por alumnas que me lo pedían, de a poco empecé a publicar las clases y a partir de ahí surgió solo”, recuerda Smeets. Y agrega: “Es algo que gusta porque sirve como momento de distensión. Algunos vienen después del trabajo, otros los sábados a la mañana, es para pasarla bien”.

MÁS SOBRE SALÚ

Dirección: Nicaragua 4880

Web: http://www.salu.com.ar/

Breve descripción: Se enfoca en recetas relacionadas con las raíces culinarias argentinas, las clases son entre 12 y 14 participantes, y los chefs en su mayoría tienen entre 25 y 35 años, y representan a la nueva camada de cocineros del país. Además de los talleres, también hay catas y degustaciones.

 

MÁS SOBRE VINCIANE SMEETS

Lugar: Atelier en Recoleta

Web: http://vincianesmeets.com/

Breve descripción: Vinciane Smeets es una cocinera belga. En sus clases comparte recetas típicas de su país que tienen varias generaciones en su familia, con sabores diferentes que van variando según la época del año.