Manjar: el restó a puertas cerradas que combina gastronomía, música y arte

 

Está ubicado en el barrio porteño de Almagro y cada noche un artista distinto sorprende a los comensales con su aparición.  Se conoce a través del boca a boca y las reservas explotan.

En una noche primaveral, de esas en las que refresca y soplan corrientes calurosas de un momento para otro, un pequeño grupo de personas espera detrás de la puerta de un PH en el barrio de Almagro. Adentro hay más. Todos se encuentran en un pequeño patio interno, rodeado de suculentas y el leve aroma de una parrilla cuando se enciende. Se nota que algunos ya pasaron por la experiencia, les resulta familiar. Pero también están los que no tienen muy en claro todo lo que sucederá y simplemente están a la espera de recibir alguna instrucción.

Se trata de Manjar, un restó puertas adentro, que se suma a una tendencia gastronómica que cada vez pisa más fuerte en Argentina y en el mundo, pero con un diferencial: el atractivo no está solamente en el misterio de ir a comer a un lugar oculto, sino en que cada noche y en medio de la cena, los comensales son sorprendidos por artistas, bailarines, músicos y hasta escritores que leen poemas en voz alta.

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Foto: Ayelén Gora

Los comienzos

Manjar es un proyecto que comenzó en 2015, de la mano de Teresita Finelli (30). En ese momento, los encuentros eran más intermitentes, pero a partir de este año y con la incorporación de Manuela Barco (27), ambas empezaron a organizarlos con más frecuencia. El éxito es tan rotundo que las reservas deben pedirse con anticipación porque los cupos se llenan rápidamente. “Yo veía que esto se estaba haciendo en otras partes del mundo y la inspiración salió de ahí. La idea siempre es combinar el arte de cocinar con experiencias más sensibles, y las recetas están inspiradas en aquello que cocinaban nuestras madres y abuelas y también hacer combinaciones que nos gustan a nosotras”, explica Finelli.

Cada noche tiene una temática distinta, que guía como un hilo conductor, toda la velada. Durante 2017 hubo especiales de comida árabe, mexicana y hasta opciones más tradicionales como hamburguesas con papas rústicas y panqueques. Todo incluye entrada, plato principal y postre, y siempre se puede pedir una opción vegetariana.

Como en casa

Para cada Manjar, Teresita reordena toda su casa: su cocina-comedor se convierte en el salón donde se acomodan todas las mesas, dos pequeñas, una para cuatro personas y otra para un grupo más grande. El ambiente está a media luz, entre manteles de colores, velas, música bajita y una cocina humeante a pocos metros de los comensales. Entre plato y plato se hacen cortes para escuchar la voz de un cantante acompañado por su guitarra o ver cómo una pareja baila tango bajo las estrellas.

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Foto: Ayelén Gora

Se trata de un encuentro donde nadie queda afuera, no hay distinción de edad, y lo único que importa es entregarse a la experiencia de compartir con otros. «Al principio todos vienen expectantes, están medio tímidos porque no se conocen, pero lo más lindo y que pasa siempre es que al final de la noche, nadie se quiere ir, todos se quedan charlando y compartiendo juntos”, cuenta Finelli.

¿Cómo ir a Manjar?

Como todo restó a puertas cerradas, Manjar se da a conocer a través de la recomendación de unos a otros. Las consultas se pueden hacer a través de su página de Facebook, donde se publican todas las fechas y los cupos se reservan escribiendo a manjar.reservas@gmail.com. Además de cenas, Manjar también recibe propuestas para organizar meriendas, brunches, eventos particulares y hasta picnics.